El presidente ejecutivo de YPFB, Sebastián Daroca, lamentó que “estas refinerías han sido subutilizadas los últimos años, constituyendo un grave perjuicio al país: teniendo la capacidad técnica y operativa, se prefirió importar combustibles en vez de utilizar nuestras refinerías y generar valor agregado”.
Precisó que “la Refinería Guillermo Elder Bell cuenta con 24.000 barriles de capacidad instalada, pero hoy solo produce 9.500 barriles”.
También durante el evento, el alcalde de Santa Cruz de la Sierra, Carlos Manuel Saavedra, expresó: “En la vida uno cosecha lo que siembra. Estamos cosechando la desgracia de los últimos años. Ahora nos toca sembrar para que haya ingresos”.
Datos y proyecciones
La Refinería Guillermo Elder Bell tiene una capacidad de diseño de 24.000 barriles por día (BPD) y una capacidad máxima operativa de 22.500 BPD. Entre enero y julio de 2026 procesó, en promedio, 9.564 BPD. La Refinería Gualberto Villarroel, con una capacidad de diseño de 39.750 BPD, registró un promedio de 14.503 BPD en el mismo periodo.
En conjunto, ambas plantas procesaron 24.067 BPD, cerca del 38 % de su capacidad de diseño (63.750 BPD). El principal factor de esa subutilización fue la menor disponibilidad de petróleo y condensado nacional.
El Decreto Supremo N.º 5701 permite incorporar crudo importado como materia prima y elevar de forma gradual la carga de las unidades de refinación. En una primera etapa, YPFB prevé incrementar entre 5.000 y 7.000 BPD el procesamiento, con un lote inicial cercano a un millón de barriles. Después, las refinerías podrán gestionar sus propias importaciones.
El objetivo es aumentar la producción nacional de gasolinas, diésel y jet fuel, y reducir la compra de combustibles terminados. Según escenarios técnicos de YPFB, con 10.000 BPD adicionales de crudo la producción conjunta de esos tres productos pasaría de 81.213 m³/mes a 120.972 m³/mes, un incremento de cerca del 49 %. Con 20.000 BPD adicionales, podría llegar a 161.993 m³/mes.
En el caso de Palmasola, la meta es recuperar de manera progresiva su capacidad de procesamiento y reforzar su aporte a la producción nacional. Los derivados obtenidos del crudo importado podrán comercializarse de forma directa en el mercado interno, a precios de mercado y sin subvención estatal.


