LO QUE PASA CUANDO DESTAPAS UNA CERVEZA

140 años de historia boliviana caben en una botella. Este 7 de agosto, en el Día Internacional de la Cerveza, vale la pena contarlo.

Alguien saca del refrigerador las primeras cervezas de la noche. Hay un partido que ver, la mesa se llena, y en algún momento, siempre pasa, alguien brinda por nada en particular. Por estar ahí, juntos. Por el viernes. Por los de siempre.

Es una escena que se repite miles de veces cada fin de semana en Bolivia. En patios de barrio y salones de fiestas. En el altiplano, valles y llano. Con música o sin ella. Lo que cambia es el motivo. Lo que no cambia es que casi siempre hay alguien más en la mesa.

Eso es la cerveza en Bolivia: una bebida profundamente social, que no distingue contextos ni ocasiones, y que desde hace siglos aparece donde hay personas que quieren estar juntas.

Lo que queda fuera del vaso

Detrás de esa botella fría hay agua pura, malta, lúpulo y levadura. Cuatro ingredientes. Un proceso que no ha cambiado en lo esencial durante siglos y que en Bolivia se cuida con una rigurosidad que pocos conocen.

Pero antes de llegar al refrigerador de la tienda de la esquina, esa cerveza pasó por manos que muy pocas veces aparecen en la conversación.

Pasó por el agricultor que trabaja la tierra en los valles de Cochabamba. Por el maestro cervecero que cuida el proceso de fermentación con precisión de laboratorio. Por el distribuidor que sale antes del amanecer para que la cadena logística no sufra interrupciones. Por los casi 2.000 colaboradores que trabajan directamente en CBN, y por los más de 2.700 proveedores que forman parte de una red que llega a casi 80.000 puntos de venta en todo el país, desde las capitales hasta comunidades donde pocas otras industrias logran llegar.

Esa cadena tiene nombre y apellido. Tiene familias detrás. Y se mueve todos los días, sin que nadie lo piense demasiado, para que la ronda del viernes salga bien.

Una bebida que también construye país

La cerveza que se toma en Bolivia también paga escuelas, postas de salud y carreteras. Solo entre enero y octubre de 2025, CBN aportó Bs 2.276,3 millones al fisco nacional, el 5,9% de toda la recaudación tributaria del país. No es un dato menor. Es la forma menos visible, y quizás la más concreta, en que cada ronda del viernes también construye país.

Local, natural, de todos

En un mundo donde los productos viajan miles de kilómetros antes de llegar a una mesa, la cerveza boliviana se produce aquí, con gente de aquí y para la gente de aquí. Eso tiene un valor que no siempre se nombra pero que se siente: la satisfacción de brindar con algo propio.

Y ese “algo propio” tiene también una historia cultural que va mucho más allá del producto. La cerveza, por ejemplo, acompaña el Carnaval de Oruro, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad; y como esta festividad, una lista de demostraciones culturales y folclóricas que nos hacen sentir orgullosos de nuestras raíces. Aparece en la mesa del asado del domingo, en el brindis de año nuevo, en la celebración después del partido. No es solo lo que se bebe. Es parte de cómo Bolivia festeja, recuerda y se reúne.

Este 2026, CBN cumple 140 años en el país. Ciento cuarenta años de una industria que creció con Bolivia, que se adaptó a cada época sin perder su esencia y que hoy ofrece un portafolio de 13 cervezas y 8 bebidas sin alcohol, para que cada uno decida qué tomar, cómo tomarlo y con quién compartirlo.

Un brindis consciente

El Día Internacional de la Cerveza es una buena ocasión para hacer consciente lo que normalmente pasa desapercibido. Para brindar esta vez no solo por el partido o por el viernes, sino por la cadena de personas que hizo posible que esa cerveza llegara fría y a tiempo.

Y para hacerlo como CBN lo promueve desde hace más de 18 años: con inteligencia, con moderación y con la certeza de que los mejores momentos son los que se recuerdan bien.

Feliz Día Internacional de la Cerveza.

Sigamos construyendo un futuro con más motivos para brindar.

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